La Fundación Mediterránea elaboró un índice sobre cuántos empleados públicos hay en las provincias cada 1000 habitantes y cuantos trabajan en el sector privado.
De ese informe se desprende que en San Luis hay 72 personas por cada 1000 ciudadanos prestando servicios en diferentes áreas del Estado provincial.
Traducido a números en la provincia hay unos 37.000 empleados públicos. Si a este número se agregan los 20.000 beneficiarios del Plan de Inclusión, el índice “72” se vería sustancialmente modificado.
El promedio nacional de empleo público provincial es de 50 trabajadores cada 1.000 habitantes. Según resaltan desde la Fundación esa estadística oculta una distribución muy desigual porque sólo cuatro provincias se ubican por debajo de ese umbral: Córdoba, con 33 empleados públicos provinciales cada 1.000 habitantes, es la jurisdicción con menor peso relativo del Estado en el empleo. Le siguen Buenos Aires (38), Santa Fe (41) y Mendoza (45).
En el otro extremo, Tierra del Fuego encabeza el ranking con 141 empleados públicos provinciales cada 1.000 habitantes, más que cuadruplicando el registro de Córdoba. La siguen La Rioja y Neuquén, con 111 cada una, y Santa Cruz, con 109. Catamarca registra 100, Jujuy 83 y Chubut 79. Dentro del pelotón intermedio que supera el promedio nacional se ubica la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (64).
Fundación Mediterránea plantea que las diferencias entre provincias “no son sólo estadísticas: reflejan distintos niveles de productividad, desarrollo empresarial, inserción exportadora y capacidad de generar empleo formal”. En ese sentido, el peso del empleo público en ciertas jurisdicciones responde, en parte, a la ausencia de un sector privado capaz de absorber la oferta laboral disponible.
Cómo está el empleo privado

Al observar el empleo asalariado privado registrado, el mapa se invierte casi en espejo. El promedio nacional es de 144 trabajadores privados formales cada 1.000 habitantes, y las brechas entre provincias son aún más pronunciadas que en el sector público.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires lidera el ranking, con 519 empleados privados formales cada 1.000 habitantes, aunque ese número tiene una particularidad que el propio informe de Caullo aclara: “una parte importante (alrededor de medio millón de trabajadores) residen en Partidos del Gran Buenos Aires y se trasladan a la ciudad”, lo que infla el indicador de CABA respecto al resto. Detrás se ubican Neuquén (219) y Tierra del Fuego (198), impulsadas por la actividad energética y el régimen de promoción industrial.
En el extremo opuesto, Formosa aparece con apenas 37 empleados privados formales cada 1.000 habitantes, seguida por Santiago del Estero (52) y Chaco (64). Las mismas provincias que concentran mayor dependencia del empleo público son, en general, las que menor densidad de empleo privado formal exhiben. “Mientras algunas provincias logran sostener altos niveles de empleo privado formal, otras dependen mucho más del empleo público”, señalaron desde Fundación Mediterránea.
Con información de Infobae
