Cuando se habla de un ‘narcoestado’ la mirada se va hacia las películas, hacia la ficción, hacia otros tiempos. Pero en Bélgica una carta anónima de una jueza de instrucción de Amberes ha puesto otra vez las alarmas en marcha, porque entiende que el país está siendo cada vez más dominado por las bandas, los ajustes de cuentas, la violencia y el tráfico de drogas.

Y no son casos aislados. «Afrontamos una amenaza organizada que mina nuestras instituciones», alerta en la misiva, que se ha publicado esta misma semana. «Se han enraizado aquí grandes estructuras de corte mafioso que han conformado un poder paralelo que reta a la policía y la justicia. Las consecuencias son serias. ¿Estamos convirtiéndonos en narcoestado? ¿creen que exagero? Según nuestro comisionado en narcóticos estamos evolucionando hacia esto y estamos todos preocupados», añade la jueza.

Fuentes consultadas por 20minutos avisan de que el mayor problema es que se está desarrollando un sistema paralelo, una especie de institucionalización del tráfico de drogas, sobre todo en las grandes ciudades, lo que hace más complicada su detección y su erradicación. Según datos oficiales, en 2023 la región de Bruselas registró 62 tiroteos, mientras que en 2024 esa cifra aumentó a 92, con nueve personas muertas y 48 heridas, según datos oficiales de la fiscalía. Por otro lado, la Policía Federal de Bélgica dedicó en 2024 aproximadamente el 22 % de su capacidad de investigación a delitos de drogas, abriendo 695 casos de tráfico de estupefacientes dentro de un total de 3.920 investigaciones. 

En la ciudad de Amberes, el puerto se mantiene como un punto estratégico para el narcotráfico: en 2023 se incautaron 116 toneladas de cocaína, estableciendo un récord para Bélgica, aunque las cifras bajaron en 2024; el foco sigue estando en el que se ha convertido en el puerto más prolífico para la entrada de droga en continente europeo. Las autoridades también han señalado que esta actividad genera un entorno de violencia y enfrentamientos entre bandas, reforzando el vínculo entre el tráfico de drogas y los tiroteos en áreas urbanas conflictivas.

La ciudad de Bruselas se convirtió en verano en un punto clave de esto que se comenta. El pasado mes de agosto se calculó que solo en los meses de verano se había dado una veintena de tiroteos y en aquel momento la cifra total para 2025 era ya de 57, según explicaron las autoridades. De hecho, la capital belga registró una tasa de homicidios intencionados de 3,19 por 100 000 habitantes en 2023, lo que la sitúa como la segunda más alta de la Unión Europea en cuanto a regiones socio‑económicas comparables, seguida de cerca por otra gran urbe cercana como es Amsterdam.