La Fiscalía de Instrucción en lo Penal Nº 4 formuló cargos contra Walter Daniel Agüero, Damián Emanuel Agüero, Leonardo Alberto Agüero y Rosa Noemí Giménez por la muerte de Fernando Edinson Gil, el joven hallado sin vida dentro de un pozo de agua en un predio de la zona sur de la ciudad de San Luis. 

Desde el Poder Judicial indicaron que durante la audiencia desarrollada ante el Juzgado de Garantía Nº 2, a cargo de la jueza Agustina Dopazo Samper, el Ministerio Público Fiscal presentó una reconstrucción minuciosa de las últimas horas de la víctima, describió evidencia telefónica, análisis de cámaras, informes toxicológicos, registros de llamadas al 911 y pericias digitales, y sostuvo que Fernando fue golpeado, reducido y arrojado aún con vida a un pozo de aproximadamente cuatro metros de profundidad, donde murió ahogado. 

La audiencia estuvo encabezada por los fiscales Javier Amitrano y Antonella Romagnoli, de la Fiscalía de Instrucción en lo Penal Nº 4, con la colaboración del Fiscal de Instrucción en lo Penal Nº 1 Francisco Assat. La querella estuvo representada por el abogado Hanna Abdallah; la defensa de los cuatro imputados por Ricardo Gutierrez Esley; y la Defensoría de Niñez e Incapaces Nº 1, en representación de Rosa Giménez, por la defensora subrogante Silvina García junto a la defensora adjunta Belén Suárez. La intervención de este organismo fue requerida al plantearse que la imputada presenta una discapacidad intelectual leve. 

Las últimas horas de la víctima 

La reconstrucción realizada por la fiscalía comenzó en la tarde del 2 de abril de 2026. 

A las 18:38, según relataron, Fernando Gil se encontraba en su casa del Barrio 24 Viviendas junto a familiares. Vestía una camiseta y una campera de la Selección Argentina, jean claro y zapatillas negras con suela blanca. 

Durante la tarde recibió una invitación por WhatsApp de un amigo para reunirse en una vivienda ubicada sobre Ruta Nacional 146, donde compartirían una cena y mirarían por televisión un partido de fútbol. Pidió un Uber y llegó a ese domicilio alrededor de las 19:00. 

En distintos momentos, Fernando y el propietario de la vivienda salieron a comprar bebidas y comida en comercios del barrio. 

Cerca de las 00:30 del 3 de abril, parte de las personas reunidas se retiró del domicilio. Permanecieron entonces únicamente Fernando y el dueño de casa, jugando PlayStation y escuchando música. 

Más tarde, aproximadamente a las 02:40 de la madrugada, volvieron a salir para comprar bebidas. 

La propietaria del comercio declaró —según la acusación— que podía advertirse que ambos se encontraban en estado de ebriedad. 

El Uber que nunca tomó 

A las 05:24, Fernando solicitó un Uber para regresar a su domicilio. La aplicación asignó un vehículo y un conductor. A las 05:46, Fernando y el hombre con quien había pasado la noche salieron a esperarlo. 

De acuerdo con la reconstrucción, el hombre volvió brevemente al interior de la vivienda para ir al baño. Cuando salió nuevamente, Fernando ya no estaba. Pensó que había abordado el viaje. Pero eso nunca ocurrió. 

Según la Fiscalía, Fernando debía dirigirse hacia el punto de encuentro fijado por la aplicación, ubicado a unos 150 metros. Sin embargo, producto de un cuadro de intoxicación por alcohol y otras sustancias, se habría desorientado. 

El informe toxicológico citado por Fiscalía indicó presencia de sustancias compatibles con un grado severo de intoxicación. 

Desorientado, caminó en sentido contrario. Cruzó la Ruta Nacional 146. Y terminó ingresando al predio donde residía la familia Agüero. 

El ingreso al predio y la hipótesis del ataque 

Ese movimiento quedó registrado por cámaras de seguridad privadas pertenecientes a un vecino lindante. 

Las imágenes, según el análisis presentado en audiencia, mostrarían a una persona con las mismas características físicas y de vestimenta de Fernando ingresando al predio a las 05:47. 

El lugar, indicó Fiscalía, no tenía cierre perimetral y en el interior funciona además una cantera dedicada al lavado de áridos. 

En ese momento, según la Fiscalía, Leonardo Agüero ya estaba despierto preparándose para ir a trabajar. Después vinieron los ladridos de los perros. Y el despertar del resto de la familia. 

La hipótesis fiscal sostiene que Walter Agüero, Damián Agüero y Leonardo Agüero salieron al patio, advirtieron la presencia de Fernando dentro del predio y creyeron que intentaba ingresar a robar. Lo que habría ocurrido después constituye el núcleo de la imputación: los tres hombres lo redujeron, lo golpearon en el rostro y, cuando estaba inconsciente pero todavía con vida, lo arrojaron a un pozo de agua ubicado a unos 80 metros de la vivienda. El pozo tenía aproximadamente cuatro metros de profundidad. 

La necropsia practicada posteriormente concluyó que Fernando murió por “síndrome asfíctico secundario a sumersión”, es decir, por ahogamiento.

Las llamadas al 911 y el primer operativo policial 

Según la Fiscalía, inmediatamente después del hecho, comenzó una maniobra destinada a ocultar lo ocurrido.  Leonardo Agüero pidió a Rosa Noemí Giménez que llamara al 911. La mujer realizó la comunicación a las 05:56. 

En esa llamada informó que una persona había intentado ingresar al domicilio y que lo tenían retenido. Minutos después, ante la demora policial, se realizó una segunda llamada. La información cambió. 

Esta vez se informó que habían intentado robar en una vivienda y que el hombre “se había caído a un pozo”. Mientras aguardaban la llegada del móvil, dos mujeres del grupo familiar se dirigieron hacia la ruta y utilizaron las linternas de sus teléfonos para guiar a los efectivos. A las 06:07, personal policial llegó al lugar. 

Los agentes fueron recibidos por Walter Agüero, quien manifestó haber escuchado ladrar a los perros y haber visto a una persona correr hacia otro sector del predio. Primero describió a esa persona con ropa oscura. Después modificó su relato y dijo que vestía ropa clara. 

Durante ese primer procedimiento los tres imputados varones acompañaron y condicionaron el recorrido policial, evitando que los efectivos llegaran al sector donde se encontraba el pozo. Argumentaron dificultades del terreno, barro y riesgo de que el móvil quedara enterrado. Los policías se retiraron alrededor de las 06:34 hs. 

El audio de WhatsApp y las búsquedas en Google 

Horas después comenzaron a aparecer otros elementos que Fiscalía considera relevantes. 

Ese mismo 3 de abril, cerca de las 10:58, Rosa Giménez envió un audio de WhatsApp a Leonardo Agüero. Según el contenido reproducido en audiencia, dijo: 

“Hace rato fuimos con tu mamá y tu papá a mirar para allá… y no se ve nada… y aparte miramos bien y se ven como rastros… como que el vago ha salido…” 

Asimismo, del análisis informático del teléfono de Giménez surgieron búsquedas realizadas en Google el mismo día. A las 18:32, apareció la consulta: 

“cuánto tarda para flotar en el agua” 

Catorce segundos después, la búsqueda fue corregida. 

La nueva consulta decía: 

“cuánto tarda para flotar en el agua cuando está muerto”. 

La acusación sostuvo que esas búsquedas habían sido eliminadas, pero lograron recuperarse del dispositivo y de la nube digital asociada. 

El hallazgo del cuerpo 

El lunes 6 de abril, trabajadores de la cantera llegaron al predio para iniciar tareas vinculadas al lavado de arena. Durante la mañana Walter Agüero y Leonardo Agüero permanecieron en ese sector conversando con los empleados. 

En un momento, según sostuvo la Fiscalía, Walter comentó que días antes habían llamado a la policía porque alguien había ingresado al lugar y agregó que los efectivos habían iluminado “para el lado contrario al pozo”. 

Horas después, cerca de las 13:30, uno de los trabajadores se dirigió junto a Walter Agüero hacia el sector de la bomba de agua. 

Fue entonces cuando Walter señaló el interior del pozo y manifestó observar algo parecido a “un bulto” o “una bolsa” flotando. El trabajador se acercó al lugar y confirmó que se trataba de un cuerpo. Walter Agüero realizó entonces una llamada al 911. 

Cuando la policía llegó y observó la vestimenta, constató que el cuerpo correspondía a Fernando Gil. 

Los chats recuperados: “Ahora vamos a ir a ver para el pozo” 

Otro de los elementos destacados por Fiscalía surgió del análisis de un teléfono secuestrado durante la investigación. Según la acusación, se recuperó una conversación de WhatsApp del 6 de abril. El intercambio incluía mensajes eliminados. 

Entre los fragmentos citados aparecen expresiones como: “Encontraron el cuerpo”; “Ahora vamos a ir a ver para el pozo”; “Ya lo van a encontrar”. 

La Fiscalía sostuvo que esos intercambios poseen relevancia investigativa por su contenido y por el momento temporal en que fueron producidos. 

Durante la audiencia, la Fiscalía sostuvo que la acusación se apoya en una extensa base probatoria reunida desde el inicio de la investigación. Entre los elementos mencionados figuran denuncias, actas policiales, relevamientos planimétricos, inspecciones oculares, registros fotográficos, análisis de cámaras de seguridad, cartas de llamadas al 911, informes de geolocalización de Uber, secuestros de teléfonos celulares y pericias informáticas. Además, que se tomaron numerosos testimonios a familiares, allegados, personas que estuvieron con Fernando durante sus últimas horas, vecinos de la zona, comerciantes, trabajadores de la cantera, personal policial interviniente, conductores de aplicaciones de transporte y otros testigos vinculados a la reconstrucción del caso. También incorporaron informes toxicológicos, pericias químicas, análisis forenses, informes de criminalística, documentación médica y el informe de necropsia. A ello se suman el análisis parcial de los dispositivos electrónicos secuestrados, recuperaciones de mensajes eliminados, búsquedas digitales y nuevas medidas periciales aún en curso. 

La calificación legal 

Tras exponer la reconstrucción del caso y enumerar la evidencia reunida, la Fiscalía atribuyó a Walter Agüero, Damián Agüero y Leonardo Agüero el delito de “homicidio doblemente calificado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas, en calidad de coautores”. 

Respecto de Rosa Noemí Giménez, la imputación formulada fue la de partícipe secundaria del mismo delito. 

Los fiscales solicitaron 120 días de prisión preventiva. Fundaron el pedido en riesgo de fuga, gravedad de la imputación, expectativa de pena y riesgo de entorpecimiento. Mencionaron, entre otros puntos, las llamadas al 911, mensajes eliminados, búsquedas digitales borradas y medidas de prueba aún pendientes. 

Concluida la exposición de la fiscalía, la jueza consultó a la querella si deseaba efectuar manifestaciones. El abogado Hanna Abdallah informó que adhería íntegramente a la formulación de cargos. 

Luego la magistrada preguntó a los imputados si declararían y ellos se abstuvieron. 

La defensa, ejercida por Ricardo Gutiérrez Esley, solicitó la prórroga constitucional de ocho días, prevista para permitir el análisis del expediente y la elaboración de la estrategia defensiva. 

Posteriormente intervino la Defensoría de Niñez e Incapaces Nº 1. La defensora subrogante Silvina García, junto a la defensora adjunta Belén Suárez, plantearon observaciones vinculadas a las condiciones de detención de Rosa Jiménez. 

Indicaron que existiría documentación médica previa que daría cuenta de una condición de discapacidad intelectual y solicitaron medidas de protección específicas. Pidieron intervención de organismos especializados y del Hospital de Salud Mental para evaluar su estado, necesidades terapéuticas, medicación y condiciones de alojamiento. 

La jueza Agustina Dopazo Samper hizo lugar a la prórroga constitucional de ocho días solicitada por la defensa y ordenó librar oficios para el control y seguimiento de la situación de salud de la imputada durante el período de detención. 

En consecuencia, la audiencia para definir las medidas de coerción y la continuidad del proceso se retomará dentro de ocho días, salvo que la defensa solicite adelantarla. 

Fuente prensa Poder Judicial de San Luis