La ciudad de San Luis atraviesa horas de profunda consternación y reclamo social tras el hallazgo, en las últimas semanas, de los cuerpos de dos mujeres que se encontraban desaparecidas.
Con estos últimos hechos ocurridos en la zona oeste de la capital puntana, la provincia ya contabiliza al menos cinco femicidios en lo que va de 2026, consolidando una tendencia que sitúa a la provincia en un escenario complejo respecto a violencia de género..
Hasta finales de septiembre, el Registro Nacional del Observatorio MuMaLá contabilizaba tres femicidios oficiales en territorio puntano. Sin embargo el horror volvió a manifestarse en octubre en las inmediaciones del barrio República, donde dos hallazgos seguidos encendieron todas las alarmas.
Dos crímenes calcados en la periferia capitalina
Las muertes de Gabriela Centeno (42) y Claudia Andrea Rodríguez (37) comparten un patrón que desnudó graves falencias en las tareas de búsqueda terrestres. En ambos casos, las víctimas llevaban semanas desaparecidas y sus restos fueron localizados en descampados periféricos gracias a la intervención incidental de vecinos y perros de la zona.
Gabriela Centeno era buscada desde el 10 de agosto. Tras más de dos meses de incertidumbre, su cuerpo fue encontrado el pasado 13 de octubre, semienterrado en un terreno cercano a la ruta a Pescadores. Por el crimen, la Justicia imputó y dictó 120 días de prisión preventiva a su pareja, Raúl Agustín Bullones (29), quien había escapado a la provincia de Mendoza antes de ser capturado y trasladado nuevamente a San Luis.
Apenas once días después, la comunidad del barrio República se vio sacudida por otro escenario de terror. Un vecino alertó a las autoridades policiales tras observar a un perro transportando restos humanos. El posterior rastrillaje de las fuerzas de seguridad en un camino de tierra que conecta con el barrio Caldenes del Oeste permitió el hallazgo del cuerpo de Claudia Andrea Rodríguez, de quien no se sabía nada desde principios de mes.
Grave situación estadística e institucional
Los datos oficiales y de organizaciones civiles colocan a San Luis en un escenario crítico a nivel federal. De acuerdo con las mediciones de MuMaLá, la provincia sostiene una tasa de 1,1 víctimas de femicidio cada 100.000 mujeres, un indicador que duplica la media nacional y ubica al distrito como la cuarta provincia con mayor tasa de femicidios de la Argentina, solo por detrás de Santiago del Estero, Catamarca y Santa Fe.
Este preocupante ascenso en las estadísticas coincide con un fuerte cruce político y social en torno a las herramientas estatales de prevención. Organizaciones feministas, colectivos sociales y publicaciones locales han vinculado directamente el incremento de la desprotección a las recientes reformas institucionales del Ejecutivo provincial, enfocadas en la degradación de la antigua Secretaría de la Mujer al rango de Dirección dentro del Ministerio de Desarrollo Humano.
Mientras la justicia avanza en la investigación de los últimos sospechosos, los vecinos de la zona oeste de la capital exigen respuestas urgentes, mayores luminarias y patrullajes en los barrios periféricos, bajo la consigna unánime de que el Estado no llegue solo cuando ya es demasiado tarde.

