Así quedó el auto tras impactar contra una de las luminarias del cantero centralAsí quedó el auto tras impactar contra una de las luminarias del cantero central

La autopista sobre nacional 7 en el tramo que atraviesa San Luis entre los límites con Córdoba y Mendoza es sin dudas la obra más emblemática de esta provincia desde el regreso de la democracia. Es la vidriera puntana no sólo en el plano nacional sino también internacional porque su traza forma parte del Corredor Bioceánico.

Por allí circulan todos los días en sentido este-oeste y viceversa miles de autos, utilitarios y camiones. El dato preciso o el promedio de cortes de ticket por pago de peajes no fue aportado a este medio.

Son 212 kilómetros entre la localidad de Justo Daract (límite con Córdoba) y Desaguadero (límite con Mendoza). 

Fue inaugurada en 2003 en plena campaña presidencial de Adolfo Rodríguez Saá y a gobernador de su hermano Alberto. En ese entonces, fue la infraestructura más destacada de Argentina, no sólo por su extensión sino también porque emergió en un país en llamas por la crisis económica y social de aquella época.

Entre sus características principales sobresale que en todo su recorrido está iluminada, lo que supone un aporte para la seguridad de quienes viajan por esta ruta. Sin embargo hay dos indicadores (y estadísticas) que deberían encender las alertas y tomar medidas inmediatas: las luminarias del cantero central son una trampa mortal.

En plena construcción de esta autopista o autovía (esta última sería la definición correcta según manuales de obras viales), un ingeniero que participaba del recorrido junto a periodistas hizo dos observaciones llamativas que en su momento pasó desapercibida pero que con el correr de los años le dan la razón: “Esas columnas del cantero central representan un peligro real, son un obstáculo de probable impacto para los rodados que por el motivo que fuere se despistan. Correspondería protegerlas con guardarraíl”.

También observó que la distancia entre luminaria y luminaria debía reducirse porque tal como están colocadas generan “conos de sombra” que terminan por cansar la vista de los conductores.

El hombre repitió lo mismo unos días después en el ex Salón Blanco de la antigua Casa de Gobierno de San Luis a un puñado de trabajadores de prensa que cubrían una presentación en Powerpoint de cómo avanzaba la construcción. “La autovía es una obra fenomenal, pero al proyecto original habría que incorporar infraestructura adicional para que cumpla cabalmente su objetivo de mejorar la seguridad del tránsito”, dijo.

“Esas columnas del cantero central representan un peligro real, son un obstáculo de probable impacto para los rodados que por el motivo que fuere se despistan. Correspondería protegerlas con guardarraíl”.

La teoría tuvo su correlato en la realidad: las víctimas fatales en accidentes de tránsito que tienen a estas columnas de hierro como protagonistas en esta autopista denominada de las “Serranías Puntanas” se cuentan por decenas y ayer una joven pareja de Mendoza pasó a engrosar esa estadística porque murieron tras estrellar su auto contra una luminaria.

La crónica del accidente

Este sábado una mujer y un hombre, que circulaban por la Autopista de las Serranías Puntanas, fallecieron cuando el auto en el iban se fue hacia el cantero central y chocó de lleno contra una columna de iluminación. 

Con ellos iban sus dos hijos, menores de edad, que viajaban en la parte trasera del vehículo y por las heridas fueron trasladados al Hospital Pediátrico de San Luis.

 Las víctimas fatales fueron identificadas como Evagelina Cejas y Arnaldo González, oriundos de Mendoza.

La tragedia ocurrió alrededor de las 17:00 en el kilómetro 809, a unos seis kilómetros de Balde. 

El auto siniestrado es un Renault Clio plateado, patente  FGB 075, al momento del impacto iba en dirección  este. Tras derrapar, el costado izquierdo se hundió en el poste de luz. Durante una hora los bomberos trabajaron para retirar los cuerpos y a los niños que habían quedado atrapados entre la chapa del coche.