“Los servicios de salud en el sector público están colapsados, no damos abasto y el principal motivo es la crisis de las obras sociales, la gente no quiere pagar los coseguros y en ciertos casos la prestación está cortada, entonces acuden a los hospitales y la capacidad nuestra está resentida”, esa fue la respuesta del directivo de un nosocomio del interior provincial a este medio cuando se le consultó sobre los reclamos crecientes de personas que no consiguen turnos para ser atendidas.
La Provincia Diario realizó un relevamiento en siete hospitales de diferentes pueblos de San Luis y todos admitieron tener dificultades por la cantidad de pacientes que demandan desde consultas simples, por ejemplo, por un cuadro de resfriado, hasta cuestiones más delicadas que podrían derivar en intervenciones quirúrgicas.
Hay centros asistenciales que tienen carteles en los ingresos principales con el mensaje “No estamos dando turnos”. Esto incluye psicología, nutricionistas, kinesiología, pediatría y clínica general.
A la par de los inconvenientes para conseguir un turno, los hospitales del interior padecen otro drama: las especialidades. “No tenemos ginecología, cardiología, traumatología, neumología y otras atenciones muy demandadas por los pacientes, lamentablemente terminamos derivando al Ramón Carrillo o a otros centros de mayor complejidad, como en el caso del Valle del Conlara donde se deriva al Madre Catalina de Merlo”, dijo otro facultativo en declaraciones a La Provincia Diario.
La demora para la atención de una dolencia menor puede llegar hasta los 15 días.
El escenario se complica aún más porque los trabajadores de la salud pública de San Luis sostienen desde hace varias semanas un plan de lucha en reclamo de mejoras salariales y por cierto, en algunos casos, esto resiente el normal funcionamiento de los hospitales.

