Este lunes San Luis celebra su aniversario número 431. Es uno de los pueblos fundadores de la Nación y uno de los que más aportó al sueño de liberación latinoamericana, que hizo realidad el Padre de la Patria, General José de San Martín.
Es una fecha importante para reflexionar sobre la puntanidad, el surgimiento de esta provincia y la historia de esta porción de argentinidad de más de cuatro siglos.
En este contexto el profesor Miguel Bianchi, presidente del Instituto Sanmartiniano del Perú filial San Luis, con sede en Renca, resalta que San Luis fue fundada por don Luis Jofre de Loaiza y Meneses, el 25 de agosto de 1594. El nominativo históricamente correcto es «San Luis de Loyola Nueva Medina de Rioseco».
Bianchi señala que San Luis es en honor a San Luis Rey de Francia. De Loyola en homenaje a don Martín Oñez de Loyola, Capitán general de Chile, quien encomendó a Jofré que fundará la ciudad de Nueva Medina de Rioseco.
Bianchi subrayó que la ciudad de San Luis, en las dos primeras décadas de 1800, se configuraba de la siguiente manera:
- Cuartel de Milicias
- Potrero de Reytano ( actual Plaza Pringles)
- Residencia del Teniente Gobernador Dupuy (hoy Iglesia Catedral)
- Casa Quinta de don Marcelino Poblet
- Iglesia de la Compañía de Jesús ( jesuitas)
- Casa Quinta de la familia Pringles
- Cárcel
- Cabildo ( antigua casona perteneciente a los hermanos Quiroga)
- Plaza de Armas ( hoy Plaza Independencia)
- Iglesia Matriz ( de la Inmaculada Concepción)
- Casa habitada por el Brigadier Ruiz Ordóñez y su sobrino (ambos prisioneros enviados por el General San Martín desde Chile)
- Campo Santo (cementerio)
- Residencia del Brigadier Marcó del Pont (último Capitán gral.de Chile)
- Templo de Santo Domingo
- Casa del comandante José A. Becerra (actual Municipalidad)
“De las familias fundadoras, fueron quizás una treintena de hombres. De algunos, el tiempo los nombres rescata, los Jofre,los Sosa, los Lucio Lucero, los Díaz Barroso, los Muñoz Aldana, los Gómez isleño, y otros”, observó Bianchi y agregó que “fueron testigos tal vez expectantes, quizás recelosos, hijos del Conlara, pacíficos huarpes, los algarroberos”.
“Su sangre y la sangre de los fundadores fue el vital cimiento de la idiosincrasia de esta Patria chica que pese al embate, nunca abandonará la fe y la esperanza. La fe y la esperanza cubriendo los días, los años, los siglos, cubriendo las llagas. Y es tal vez por eso que ante los embates fuera desde entonces como un atalaya”, reflexionó el profesor Bianchi.
