Este 21 de septiembre, la localidad de Tilisarao se viste de fiesta para conmemorar el 137° aniversario de su fundación oficial. Ubicada en el corazón productivo del Valle del Conlara, la ciudad combina hoy los festejos por el Día del Estudiante y la llegada de la primavera con una profunda mirada hacia su pasado y presente.
Sin embargo, hablar de la historia de Tilisarao es, de manera inevitable, hablar del docente y escritor Juan Bautista Muñoz, el hombre que dedicó su vida a plasmar en tinta y papel los recuerdos de este rincón puntano.
Del «Maíz Salvaje» al riel
La historia formal del pueblo comenzó el 21 de septiembre de 1889 mediante una ley fundacional bajo el nombre original de Estación Renca (o Renca Nuevo), en tierras donadas por Don Cleofé Domínguez. Durante los primeros años, el asentamiento fue tímido, pero cobró un impulso definitivo en 1904 con la llegada efectiva de los rieles del ferrocarril Buenos Aires al Pacífico.

Alrededor de la estación ferroviaria comenzaron a levantarse las primeras viviendas de adobe, habitadas por familias que migraban desde pueblos vecinos y por una fuerte corriente de inmigrantes italianos de la región del Piamonte. Décadas más tarde, en 1925, los propios vecinos impulsaron el cambio de nombre ante el Ministerio de Obras Públicas de la Nación.
Así nació Tilisarao, un término de raíz quichua que evoca a la «tierra del maíz silvestre» o «maíz salvaje».
Juan Bautista Muñoz: el guardián de la memoria local
Aunque los pueblos los construyen sus comunidades, se necesitan ojos atentos para que esos esfuerzos no se pierdan con el tiempo. Esa fue la misión de Juan Bautista Muñoz. Nacido en el propio Tilisarao el 23 de junio de 1917, Muñoz se formó como Maestro Normal Nacional en Villa Mercedes antes de regresar a sus raíces para ejercer la docencia rural y urbana.
Fue en las aulas de la histórica Escuela Nacional N° 116 donde forjó su vínculo indestructible con las nuevas generaciones.Más allá de su tiza y pizarrón, la gran obsesión de Juan Bautista fue la investigación histórica local.
Fruto de años de entrevistas a pioneros, revisión de archivos y recopilación de anécdotas, nacieron sus obras cumbres: «Antecedentes históricos y de formación de Tilisarao» y «Tilisarao, retazos de su historia». En sus escritos, Muñoz defendía una tesis entrañable sobre el ADN de la localidad: “Primero llegó el ferrocarril, después se creó la escuela 116 y en tercer lugar el deporte”.
Su pluma detalló minuciosamente los orígenes del Club Juventud Unida, las primeras comisiones de fomento, las fiestas populares y el esfuerzo de los hacheros y agricultores que transformaron el paisaje.
En el año 2018, la municipalidad reeditó de forma unificada su material bajo el título “Tilisarao Tiene Su Historia”, asegurando que el legado del maestro siga vivo en cada hogar.
Un presente con identidad
Hoy, a 137 años de aquellos primeros andenes ferroviarios, Tilisarao se consolida como un polo agroindustrial, minero y turístico indispensable para el departamento Chacabuco. La Plaza San Martín, el imponente Dique San Felipe y la fe popular que rodea a sus capillas forman parte de su fisonomía actual.Los festejos de este fin de semana no solo celebran la primavera; celebran la resiliencia de un pueblo que, gracias a hombres como Juan Bautista Muñoz, sabe exactamente de dónde viene y hacia dónde camina.

