La Villa de Merlo es reconocida como uno de los destinos turísticos más elegidos de Argentina y entre sus virtudes se destaca la calificación de tercer microclima del mundo por su aire puro, baja humedad, abundante sol y una temperatura media anual de 20°C, lo que genera una gran sensación de bienestar físico y mental. 

Pero este no es el único “microclima” que da identidad a esta villa. En las antípodas de esta bendición de la naturaleza, está el ambiente político, muy espeso y polémico que domina la vida diaria de los merlinos. 

Si hay un lugar en la provincia donde la política se vive con intensidad y pelea entre oficialismo y oposición es Merlo al punto de poner en peligro la normalidad institucional. 

Este fin de semana largo no hubo pausas en el hervidero merlino. Un grupo de militantes peronistas y de organizaciones sociales marcharon y se manifestaron para reclamar la libertad de la expresidenta, Cristina Kirchner, condenada a seis de cárcel en la causa conocida como “Vialidad”. 

La protesta se realizó en la Plaza Marqués de Sobremonte, un sitio emblemático de Merlo. Allí los manifestantes escribieron algunas leyendas y pegaron carteles en el histórico aljibe, lo cual fue advertido por inspectores municipales y labraron un acta de infracción. 

 
La Municipalidad repudió la utilización de elementos del espacio histórico y recordó que se trata de un sitio protegido por una ordenanza patrimonial, mientras que la concejala Ana Laura Ferrarotti, del Colectivo Comechingones, y unas de las convocantes de la marcha, denunció un intento de censura y aseguró que “se busca impedir que las expresiones opositoras se manifiesten en la plaza principal de la ciudad”. 

El acta de infracción estuvo dirigida a Ferrarotti, a Diego Pagliaricci y “vecinos” que participaban. 

La Plaza Marqués de Sobremonte es “Patrimonio Histórico y Cultural Municipal” según una ordenanza. 

Unas horas más tarde, desde la Intendencia difundieron un comunicado que titularon: “Ninguna consigna debe estar por encima del patrimonio”, y expresaron su repudio por la “utilización indebida de elementos patrimoniales“,  tras advertir que “el derecho a expresarse debe ejercerse con responsabilidad y dentro de los límites que impone la convivencia democrática”. 

Ferrarotti rechazó las acusaciones y aseguró que durante la jornada no se produjo ningún daño. “Nos juntamos con vecinos y militantes para manifestar que queremos que Cristina esté libre de proscripción y desde el Municipio nos quisieron intimidar y censurar nuestra libertad de expresarnos. No quieren que nos juntemos a hablar en la plaza, que también es nuestra”, afirmó. 

La edil afirmó que los afiches fueron colocados con cinta de papel y que una inscripción con la leyenda “Cristina Libre”, realizada con tiza por uno de los asistentes, fue borrada con agua al finalizar la actividad. 

“Yo quiero a mi pueblo y jamás lo dañaría. Retiramos los afiches y dejamos todo en mejores condiciones de las que estaba”, señaló. 

Ferrarotti dijo además que el accionar municipal forma parte de una práctica recurrente de la gestión. “No es la primera vez que lo hacen. Es un modus operandi. Quieren callar las voces de quienes no piensan como ellos y disciplinar las expresiones populares”, sostuvo en declaraciones a El Corredor Noticias. 

“Nos pueden poner mil trabas, nos pueden querer censurar o asustar, pero no nos van a disciplinar. Vamos a seguir expresándonos y reclamando por lo que creemos”, concluyó. 

Con información y foto de El Corredor Noticias